Iniciando su temporada 2010, el ARLEQUIN TEATRO estrena este viernes a las 21:00 hs. la obra de Moliere LAS MUJERES SABIAS, comedia riquísima en situaciones, intrigas y crítica a lo contemporáneo.
El sábado 13 a las 18: 00 hs. se realizará una función especial para directores y profesores ( del 7º grado a 3º año de la media) de colegios ya que la obra forma parte del programa ESTUDIANTES AL TEATRO, que ARLEQUIN viene llevando a cabo desde hace más de 20 años.Los profesores interesados están invitados a participar de la misma llamando al tel: 442-152.
Al frente del elenco integrado por Pablo Ardissone, Rosa Barrios, Augusto Toranzos, Vicky Benítez, Derlis Esquivel, Jessika Tabakman, Hugo Barrios, Sair Gamarra, Paola Albornoz y Sonya Ayala, está José Delgado, el exitoso director de obras como Confesiones de Adolescentes y Jaque a la Reina. La escenografía será de José Luis Ardissone y el vestuario de Alejandra Ardissone.
La obra será presentada al público en 9 únicas funciones, del 12 al 28 de marzo, los dias viernes y sábados a las 21:00 hs. y los domingos a las 20:00 hs. Las entradas tendrán un costo de Gs. 40.000 y los viernes continuará la promoción 2 x 1. Pagando con tarjetas de Interbanco 2 x 1.
Sobre la obra:
Las Mujeres Sabías, es la penúltima comedia de Moliere quien, por entonces, era un hombre enfermo y desencantado. La agudeza de sus críticas a la sociedad de su tiempo le había valido la persecusión por parte de los nobles y de la Iglesia, el resentimiento de los hipócritas y los falsos devotos, y por supuesto, la envidia de sus colegas. Solo tenía como aliados a Luís XIV y a su público, siempre fiel. Y su salud estaba quebrantada por una vida de sobresaltos, inestabilidad económica y grandes sacrificios.
En las mujeres Sabías, Moliere vuelve a ensañarse con lo que él consideraba uno de los peores males de su tiempo: la hipocresía. En este caso, el foco está puesto en los falsos intelectuales, personajes jactanciosos que alcanzaban con facilidad el prestigio y el reconocimiento pero que, bajo la superficie de sus escritos, sólo ostentaban afectación y engreimiento, aprovechándose de la candidez y presunción de una clientela de mujeres que pretendían convertirse en sabias y que a lo sumo se recibían de sabihondas.
De nada sirvió a Moliere advertir, antes del estreno, que la obra no se basaba en personajes reales. Porque, en rigor de verdad, algunas situaciones y ciertos personajes, señalaban claramente a célebres contemporáneos del dramaturgo. Y estos jamás le perdonaron su nueva afrenta.
Las consecuencias las sufrió Moliere, pero hoy podemos disfrutar la vigencia de esa sátira deliciosa y magníficamente compuesta.