Director reclama ignorancia de periodista tras haber opinado sobre su puesta teatral.


El reconocido director de teatro, Agustín Núñez envió una "carta abierta" al redactor/periodista del diario Última Hora, Roberto Gómez Palacios, trás un comentario que éste último ha hecho sobre su puesta de "El trueno entre las hojas" basada en el cuento de Augusto Roa Bastos.
Recibir halagos, felicitaciones y frases de aliento trás cada representación es algo a lo que estamos muy acostumbrados los artistas, y a veces ser blanco de una "mala crítica" o "comentario desalentador" genera el tipo de descontento y reacciones como el que se detalla a continuación: (Artículo Roberto Gómez y carta de Agustín Núñez).

Visual de "Hijo de Hombre".

| Sábado, 14 de Marzo de 2009
Puesta que requiere una mejor interpretación de sus personajes
Por Roberto Gómez Palacios
rogomez@uhora.com.py


Llevar a las tablas una obra que no fue escrita para teatro, sino como un cuento, es tarea difícil. Un vivaz guionista puede hacerlo, aunque nunca será como se haya imaginado uno u otro lector.

De igual manera debería contemplar ciertas características de la obra original, algo que no se ha cumplido por completo en la puesta de El trueno entre las hojas, escrita por Augusto Roa Bastos y escenificada por El Estudio.

El sólido argumento del célebre escritor hace pensar que su versión teatral podría ser excelente, más aún tratándose de un director como Agustín Núñez, cuya institución, El Estudio, celebra sus 10 años de existencia.

Aun con la experiencia hay equivocaciones, sencillas, pero las hay. En los últimos años existe una confusión terrible entre los actores y actrices para representar a un personaje.

No toman en claro que encarnar una figura ideada por un escritor no es, solamente, impostar la voz y contar con un vestuario acorde y maquillaje lindo. Así, ni las risas que tendrían que ser maléficas no convencen y suenan muy falsas.

Actuar es incorporar en uno una persona totalmente distinta a la que se posee en la vida cotidiana. Además, ciertos factores como colocar a la persona adecuada para un determinado papel, según sus rasgos físicos, es fundamental, aun si el recurso con el que se cuenta sea estudiantil o profesional.

Simón Bonaví, como lo describe Roa Bastos, es de estatura baja, sonriente eterno y perverso oculto, pero quien encarnó su papel no convenció, pues le faltó consistencia, además de trabajar más en su personaje. Hay talento, pero hay que pulirlo.
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CARTA ABIERTA

Señor:
Roberto Gómez Palacios
Última Hora
Ciudad

Comedidamente me dirijo a usted después de haber leído su comentario sobre la versión teatral de “El trueno entre las hojas”. Lastimosamente no lo leí antes, pues se me había pasado desapercibida. Supe de él por la inmensa cantidad de personas que me llamaron a comentarme el grado de ignorancia que hay en la misma.

Soy una persona sumamente respetuosa ante las personas que manejan el conocimiento adecuado para hablar de ciertos temas. Pero así mismo me llena de tristeza el darme cuenta de la permisividad que se da en este país a personas que, sin conocer del tema, hablan con carácter de iluminados.

Quiero aclararle que lo que usted menciona como ejemplo, “Yo El Supremo”, nada tiene que ver con la versión de los personajes de Roa Bastos. Sólo los respeté en su esencia. Empezando por la idea de los dos Supremos, que es mía. La Señora Pureza, es diametralmente opuesta a la planteada por Roa, lo mismo que otros personajes. No obstante, sobre la puesta, Roa Bastos: “Gracias Agustín por haber hecho de un texto denso y complejo, un espectáculo brillante y accesible a todos”.

Mi puesta, ni siquiera tiene que ver con la versión teatral de Roa Bastos, ya la misma que fue adaptada por Gloria Muñoz con la asesoría de mi persona.
Cuando se llevo al cine “El trueno entre las hojas” el mismo Roa Bastos nos presenta a La Bringa (interpretado por Isabel Sarli), absolutamente diferente a lo que es en el cuento. También, en el film, es el caso de Bonaví; y eso que el guión pertenece al propio Roa Bastos. Lo bueno de nuestro gran autor es que permite diferentes interpretaciones y lecturas sobre sus textos. Los vuelve inagotables.

Este es el cuarto espectáculo que llevo a escena de Roa Bastos. Los otros anteriores, por medio del video y el DVD, han recorrido gran parte del ámbito teatral del mundo, ya que es material permanente de estudio en centros educativos. Tampoco, en la versión de audiovisual de “El portón del os sueños”, en el cual tuve el privilegio de dirigir al gran maestro, hice la dirección de arte y asesoría de libreto, el personaje de Félix Moral nada tiene que ver conmigo. Lo hice pedido del propio Roa Bastos.

Respecto a lo que comenta que los actores no interpretan, sino que son ellos mismos, es un halago enorme, ya que lo que hacen en escena nada tiene que ver con lo que ellos son. No sé si sabrá que en este momento la “teatralidad” que usted quiere, ya está mandada a recoger. Hay una vuelta a la actuación naturalista en todo el mundo.

Creo que en cuarenta años de labores profesionales desarrolladas en éste país y parte del mundo, soy merecedor, que antes de juzgar un trabajo mío, se conozca sobre qué se está hablando.
Le adjunto mi curriculum sintetizado. Ojalá posea usted la centésima parte de estudios y labores realizadas dentro de la crítica teatral y literatura, para poder juzgarme de la manera que lo hizo.
Es bueno, que antes de hablar o escribir, informarse bien sobre las cosas, para así evitar volverse un objeto de burla.

Espero que esta carta sea publicada, así como usted tuvo el derecho a publicar su punto de vista.

Atentamente
Agustín Núñez

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